El incansable goteo que todas las noches moja sus camas les impide despojarse del temor de que la lluvia reblandezca la tierra, desborde el río y deslave su casa. Pero no tienen dinero, tampoco facilidades de crédito y menos el apoyo oficial para ser reubicados en zonas más seguras.
Por eso las barrancas de Cuernavaca se han convertido en morada de decenas de familias que buscan protegerse de las inclemencias del tiempo, de un techo propio.
Ahí habita Prospero Cantia Gregorio, cuya morada se ubica a 80 metros, aproximadamente, de la barranca el Tecolote que atraviesa el ejido de Chipitlán, al sur de la capital morelense en la colonia Mina Cinco.
Todos los días desciende con cautela los escalones húmedos e improvisados que ha construido con piedras, madera y varilla para llegar a su morada. Desde hace seis años su vivienda esta cimentada sobre un terreno de 6.5 metros cuadrados seis metros que compró a Miguel Villegas; cada metro cuadrado costó mil 200 pesos.
"En total le pague 6 mil 800 pesos. Hay mucha gente que me dice 'ese no es el precio del terreno que vendieron'. Pero nosotros compramos por necesidad porque no tenemos a donde ir y la verdad tenemos miedo de que los árboles que están al lado y arriba de mi casa, se caigan porque la raíz está muy débil y a veces cae tierra y piedras encima de mi techo porque no tengo una barda que soporte las construcciones que hay antes", dice el comerciante.
Cantia Gregorio, su esposa, 10 hijos y su sobrino se refugian en esa casa construida con lámina de cartón y madera, la humedad del piso terroso les permite estar en contacto directo con la naturaleza, sin embargo, el techo es muy frágil para soportar la tierra, piedras y desagüe que desciende de las casas edificadas cerro arriba.
A pesar de que las autoridades municipales y estatales no cuentan con un censo de las familias que habitan cerca de los ríos y barrancas, la dirección de Protección Civil (PC) en la entidad ubica 26 sitios como zonas de alto riesgo en esta temporada de lluvias.
Son personas, dijo Carlos Ríos Figueroa, Subdirector Operativo de PC estatal, que viven al margen de ríos.
Desde hace seis años don Prospero y su familia llegaron a vivir a la Mina Cinco ubicada en la calle Amate de la colonia ampliación Chipitlán, luego de que su papá le informó que el dueño de terreno lo estaba vendiendo.
PRIMERA PARTE