Suegro y yerno salieron de Tlaltizapan la mañana del viernes 7 de enero de 2011 hacia Cuernavaca. Abordaron el auto Pointer, modelo 2001, y enfilaron hacia Cuernavaca. El yerno, Fidel Leal Fernández, bajó en la avenida Atlacomulco para realizar un trámite en la delegación del IMSS.
Como a las 15:00 horas de ese día Fidel se dirigió al trabajo de su suegro Enrique Batallar Domínguez, como lo habían acordado, para ir a jugar futbol a un campo del municipio de Jiutepec. Luego del encuentro bebieron cerveza y después siguieron la parranda en distintas cantinas, supuestamente en compañía de otros amigos.
El jolgorio concluyó la mañana siguiente con la muerte del yerno, sin que el suegro pueda recordar hasta ahora los detalles de un supuesto percance automovilístico que le costó la vida al concubino de su hija.
Sólo rememora que al circular por la autopista Cuernavaca-Acapulco su auto fue impactado por un "camión pesado" en el lado derecho, justo donde viajaba su yerno, pero nunca se dio cuenta de que había resultado herido.
Ahí comenzaron las acusaciones en su contra por homicidio culposo pero paralelamente inició el calvario para Reyna Fernández Llaguno, madre de la víctima, que a un año del fallecimiento busca con insistencia al gobernador Marco Adame Castillo para entregarle en mano el expediente judicial, debido a su sospecha de que su hijo fue asesinado por el cúmulo de irregularidades encontradas en la integración de la averiguación previa.
Contradicciones
Las dudas de Reyna Fernández sobre la muerte de su hijo, ex trabajador de Servicios Sociales del gobierno del estado, iniciaron con la declaración del procesado Enrique Batallar rendida ante los agentes ministeriales de zona Sur Poniente del estado.
Según el expediente JO01/048/2011 Batallar se presentó a declarar de manera voluntaria el día del levantamiento del cadáver y dijo que cuando terminaron de jugar comenzaron a beber cerveza, "permaneciendo en ese lugar por espacio de 4 a 5 horas", y que posteriormente se retiraron del lugar pero no recordó con exactitud hacía dónde.
Se fueron Batallar, Gabriel Martínez Ramírez -compañero de trabajo del indiciado-, y su yerno Fidel Leal a bordo del Pointer, propiedad del suegro, para seguir la juerga en distintos lugares en la ciudad de Cuernavaca Morelos, los cuales tampoco recordó al momento de rendir su declaración.
Batallar tampoco se acordó de la hora en que regresaron a su domicilio "ya que los tres habían bebido demasiado y solo recuerda que al circular sobre la autopista (Cuernavaca-Acapulco) un vehículo pesado invadió su carril impactándolo en un costado pero". Siguió su marcha porque pensó que su vehículo no fue afectado y así llegó hasta Acamilpa, municipio de Tlaltizapan, en el domicilio de Gabriel.
PRIMERA PARTE