Cuernavaca, Mor.; a viernes 30 de julio de 2010.

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“Los periodistas no somos santos”: Efraín Pacheco

Pletórico el auditorio de la Universidad Internacional (Uninter) de Cuernavaca. Es martes 1 de junio y casi son las 11:00 horas cuando inicia el único homenaje que se rindió en persona al profesor Efraín Ernesto Pacheco Cedillo. El rostro del maestro es de cansancio por la enfermedad que lo abruma, persigue, acosa, pero rescata el coraje y fortalece su estado de ánimo. El micrófono, su amigo por muchos años, recibe su aliento y los últimos sonidos guturales que expresa el periodista, reportero, columnista y director:
“Que me siga la tambora, que me toquen El Quelite, después El Niño Perdido y por último El Torito para que  vean como me pinto”.
Esa fue la última frase que escuchó un auditorio al profesor Pachecho Cedillo. Terminado ese homenaje partió directo al hospital donde finalmente falleció.
Así, el siguiente material, rinde un homenaje póstumo al profesor quien concedió esta entrevista hace más de dos años, con el compromiso de publicarlas en un libro junto con otros precursores del periodismo morelense.

Justino Miranda
SinLínea

El 1959 marcó el inicio para que el entonces joven Efrán Ernesto Pacheco Cedillo incursionara al periodismo. Su padre lo llevó hasta las oficinas del periódico El Sol del Sur. “Llévame papá, le pedí, y me llevó al periódico Sol del Sur y el director se llamaba don Salvador Saavedra. Era uno de esos periodistas cultos, muy preparado. Yo llegué a tener una columna periodística que él mismo me puso el seudónimo de ‘Plástico’. Después no me gustó, se me hacían muchos ocho días para que aparecieran mis notas”.

Después comenzó a escribir los “recortes” y enseguida pasó al Diario de Morelos, un periódico de cuatro planas que dirigía Ignacio de la Hoya, aunque “la cabeza” era  Alfonso García Bueno.

“Ignacio de la Hoya tenía el Diario de Morelos y un periódico en Acapulco. Alfonso García trabajaba en talleres pero manejaba la redacción. El Diario tuvo varios directores hasta que finalmente el periódico quebró, se hizo una huelga la ganaron los trabajadores, se quedaron con el interpiso y la prensa plana y crearon el Avance de Morelos, que siguió con el mismo formato y solo cambió el nombre.

“El personal del Diario de Morelos eran comandados por Ignacio de la Hoya y no por los Bracamontes. Cuando yo llegué ya estaba aquí el Diario de Morelos de Ignacio de la Hoya. El diarismo debe haber empezado a mediados del siglo XX cuando ya estaba La Voz y El Diario.

“Entré al Diario de Morelos en 1960 una cosa así. Vine aquí a (Cuernavaca) hacer la secundaria y mi papá me ayudó a entrar al Sol del Sur pero de ahí me fui al Diario de Morelos y me dejaron hacer una columna estudiantil, se llamaba Apuntes estudiantiles y desde ahí se quedó con ese nombre.

“Iniciamos Apuntes Estudiantiles con Felipe Arce Veles, un día él y un día yo. Teníamos corresponsales en las escuelas que nos pasaban chismes de los muchachos y todo eso. Yo firmaba como H24 y él como Felipe Hartman, era el apellido de Angélica María. Actualmente Felipe Arce es maestro y esté en el IEBEM”.
“No somos santos”

Licenciado en Literatura con la tesis “El teatro como factor de integración social” presentada por el Instituto Morelense de Estudios Superiores, ya desaparecida, Pacheco Cedillo también se graduó como abogado con la tesis “El derecho a la información”.

Crítico social desde su columna “Desde el Morelotes”, el profesor aludió los fantasmas de la corrupción que rodean el ejercicio periodístico.

“Hay una historia de corrupción del periodismo muy vieja que ahora que se están desasiendo mitos habría que abordar. En el periodismo como en cualquier otra actividad hay buenos, malos, regulares y de todo como en boticas. Yo creo que aquí no hay modo más democrático de elegir. La gente escoge a quien lee, qué programa escucha, noticiario ve, y eso es la mejor.

“A veces el poder (sistema gubernamental) sabe a quién puede ofrecer una dadiva. El hecho de que no te hayan ofrecido no quiere decir que no hayan tenido la intención de hacerlo, pero tal vez sabían que los ibas a rechazar y que se iban e exhibir.

En cualquier medio como el periodismo hay buenos y malos, y en muchos casos el periodismo es una forma de ganarse la vida. No somos santos. Quien es director de un medio lo hace para ganárselo, también tiene un compromiso social que cumplir y uno decide si vende sus notas o se va al lector a ofrecer un medio”.

Pacheco Cedillo también enumera factores que inciden en las líneas editoriales de los medios de comunicación.

“Hay vertientes de quienes consideran que si venden una publicidad están vendiendo su pensamiento o su opinión y quienes deciden yo te vendo un espacio, ya sea de tiempo, de papel o de Internet, y tú ahí puedes poner lo que quieras pero la línea editorial es mía. “Esto no es nuevo pero particularmente ahora grandes empresas están entrando a medios de comunicación, tienen hospitales, hoteles y eso les permite negociar prediales obtener publicidad, compra de habitaciones, de muchos servicios, seguros de gastos médicos mayores, telefonía.

“Esa es la disyuntiva y creo que frente a todo esto los grandes consorcios van a ganar dinero, pero los verdaderos periodistas seguirán ganando credibilidad y la gente los seguirá prefiriendo, porque al final de cuentas un medio puede ser grande o pequeño.

La prensa está teniendo un resurgimiento, la crisis que provoca reconvertirse, que se necesita ahora en los medios, el reportaje, el  periodismo de investigación, la opinión que después se multiplica en cafés, en las reuniones.



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