Cuernavaca, Mor.; a viernes 30 de julio de 2010.

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Esquilmadores oficiales



Dr. Manuel Hiromoto Y.
SinLínea
Como siempre las promesas vanas de los políticos, vanos en el poder, se van al bote de la basura así como el dinero del erario que escamotean. Refiero esto ya que la obra pública que presentan los ayuntamientos son, en su mayoría, herencias de sus antecesores y lo que divulgan como suyos o realizados en este breve periodo de gestión solo atiende a labores de "maquillaje" urbano.

Lo peor son los altos costos que representan para quienes pagamos impuestos y son tan elevados que si fuesen revelados al pueblo, más de uno se espantaría por el uso indiscriminado que se le da a los recursos públicos.

En esa hipótesis es posible que la respuesta masiva sea destinar esos recursos a verdaderas obras en zonas marginadas.

De nada sirve un municipio con cara bonita cuerpo sucio y calzones rotos. Prometen aumentar el empleo, seguridad y atenciones, pero solo son para sus familias, allegados, compadres y quienes les dan dinero.

Emplean 500 o más personas sin importar si son del pueblo o de una legión extranjera y despiden a 300 bajo el pretexto que la nómina esta abultada.

Si eso es real se debe al cúmulo de parientes, compadres y amigos que incluyen en la nómina y despiden a 300 cabezas de familia sin darse cuenta que detrás de ellos hay familias de 4, 5 o más dependientes.

La tónica es poner gente de fuera en cargos claves sin importar que tengan otros empleos y así dominar el gobierno, incluyendo familiares y amigos, que no tienen dependientes económicos.



PRIMERA PARTE